viernes, 8 de abril de 2011

Citas favoritas de "El Principito" (al que le estoy armando una entrada)

“No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.”

“Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.”


"...si me domesticas,tendremos necesidad uno del otro.Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo..."


"Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos."


"Eres responsable para siempre de aquello que has domesticado.


"Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo,que juzgar a los otros.Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio."


"Uno se expone a llorar un poco, si se ha dejado domesticar..."


"Lo esencial es invisible a los ojos"

domingo, 13 de marzo de 2011

Set completo concierto de The Doors (y las que faltaron)

De adelante hacia atrás: Morrison, Manzarek, Krieger y Densmore
Set completo Auditorio Nacional

Strange days
When the music’s over
Peace frog / Blue Sunday
Alabama song
Back door man
Five to one
Not to touch the earth
Gloria
Sex machine (Manzarek) / Touch me
L.A. woman
Riders on the storm
Light my fire (con Alex Lora del TRI)
Soul kitchen



Las que faltaron:


The end http://www.youtube.com/watch?v=ZDN9y2vTdUs&feature=related


People are strange http://www.youtube.com/watch?v=K3CHi_9sxj0


The Doors sin Krieger: un concierto al que se le vieron las costuras

Tengo varias semanas posteando sólo citas de mis libros favoritos por falta de tiempo. Esta vez  no son excusas, la cosa ha estado difícil. Primero, por culpa de un virus estomacal que me tumbó por dos días  hace  unas semanas y descalabró mi agenda y segundo, porque apenas en cinco días termino el trimestre en la maestría. Debo la reseña de la Feria del Libro en el Palacio de Minería, la cual visité hace dos semanas  (y en donde creo que agarré el virus en cuestión) y  la inauguración de mi segundo blog, que va a tener que ver más con lo que estoy aprendiendo en la universidad.

Hoy apurada como estoy, decidí escribir para hacer catarsis. En esta ocasión quiero reseñar el concierto de The Doors en el Auditorio Nacional de Ciudad de México este miércoles 9 de marzo de 2011. Para quienes no lo saben, soy fanática del grupo desde hace seis años, tengo todos los discos que grabó la banda con Jim Morrison en vida y mucho tiempo antes, vi la no tan buena película dirigida por Oliver Stone. Hace un mes me enteré que dos de los integrantes originales Krieger (guitarrista) y Manzarek (tecladista) se iban a presentar en el Auditorio Nacional y por supuesto, no me lo iba a perder. "No quiero faltar y que a estos tipos les dé una patatús como a Cerati, están ya muy viejos" le dije a uno de mis compañeros de estudio.

El día fue complicado. Me desperté temprano para terminar asignaciones pendientes, pero me venció el cansancio y me quedé dormida de nuevo. Terminé como pude y salí apurada de la casa junto a mi mamá al Auditorio. El tráfico estaba fuerte, así que llegamos a las 7:30 pm (el concierto empezaba a las 8 pm) al recinto. Compré los souvenirs respectivos y después entramos a comernos un sandwichito y unos perros calientes antes de que empezara el show.

A las 8:15 pm  comenzó a tocar Mark Farner. Tengo que confesarles que no conocía al señor, ni siquiera sabía que estaba de gira junto a la banda. Estuvo en escena aproximadamente una hora y me dejó muy  buena impresión a pesar de la deficiente calidad del sonido. Entre las canciones que tocó  estaban "Are you Ready", "Rock and Roll Soul", "Footstompin Music" , "Aimless Lady", "American Band",  "Locomotion" (la única que me sabía) , "Paranoid", "Shinin' on", "We're An American Band", "Mean Mistreater", "Some Kind of Wonderful”,  "Bad Time" y  “I'm your Captain/Closer to Home”. Esta última se la dedicó a "todos los soldados". Tengo como tarea pendiente averiguar más sobre él,  le agradezco haber sido el salvador de la noche. Tengo que acotar que muchos de los asistentes estaban por Farner y no por The Doors, una vez que terminó, se fueron.
Mark Farner

Después de que se bajó del escenario a las 9:15 pm, transcurrió una eterna media hora para que cambiaran la tarima. Para nada porque el sonido siguió siendo horrible.  A las 9.47 pm aparecen The Doors tocando "Roadhouse Blues". Todo el mundo se levantó de sus sillas para acompañar a Scallion, una mala copia de Jim Morrison: el mismo corte de pelo, pero más arrugas, barrigón y sin mucha presencia en escena. Me recordó un poco las fotos de los últimos años del Rey Lagarto, cuando ya estaba tan deteriorado por el alcohol y las drogas que parecía ser quince años mayor de los veintisiete que realmente tenía cuando falleció. Es obvio que la estrategia de Krieger y Manzarek es revivir las glorias pasadas del grupo: ellos dos ya están mayores, pero ¿por qué no darnos una dosis del Morrison  joven, en especial a los más nostálgicos? El chiste de las leyendas como Morrison es que mueren jóvenes y así es que los recordamos. El tiro les está saliendo por la culata. El físico es lo de menos, pero, ¿ni siquiera la voz y el feeling, que en mi caso es lo que importa? Bunbury lo hubiera hecho mejor (tanto que lo criticaron por imitarlo)

Brett Scallion

Yo fui una de las que se levantó de la silla  cuando apareció el grupo y coreó ésa y las siguientes canciones :  “Break on though” y “Strange Days”. Sin embargo, me era evidente que algo no estaba bien. ¿Y Krieger? ¿Dónde estaba metido? ¿Se estaba dando bomba  en el camerino fumándose un porrito o qué?

El público a empezó a corear su nombre, en especial  los más viejos. “¡Robby, Robby!”. Manzarek procedió a explicar que Krieger no había podido ir esa noche por problemas renales, que nunca pudo salir de Los Ángeles, pero “esperaban que pudiera estar al día siguiente en Guadalajara”. Luego presentó al guitarrista sustituto quien no debe ser mucho mayor que yo. Nada en contra de él, pero fui a ver a los miembros originales de The Doors, no a Manzarek solo.

Mi decepción fue tal que estuve sólo unos minutos más de pie y cuando me cansé, caí en mi silla y seguí viendo el concierto en pantalla, sorprendida de que la noche siguiera como si nada. Después de la burda explicación de Manzarek logré escuchar “We want the world and we want it”, “Peace Frog/Blue Sunday” “Alabama song” (la cual Manzarek anunció diciendo que necesitaban  marihuana, hongos y tequila para abrir las puertas de la percepción) “Back door man”, “Five to one”, “Not to touch the earth” y “Gloria"."When the music is over" también la cantaron, pero no recuerdo si fue antes o después del tobo de agua fría

Creo que me quedé hasta “Touch me”, canción que Manzarek entre risas y mucha picardía dedicó a todos los “Sex machines” en la audiencia mientras tocaba desaforadamente el teclado. Quizás escuché alguna más, no recuerdo ya. Molesta, me regresé a casa treinta y cinco minutos antes de que acabara el concierto. Después leí en varios blogs que la calidad del sonido fue empeorando a medida que fue transcurriendo la noche, que los fans se tuvieron que calar a Alex Lora de “El Tri” cantando, o mejor dicho MATANDO  “Light my fire” y que el guitarrista  sustituto se echó un par de pelones graves.  Es decir, no me perdí de mucho, tres o cuatro canciones mal ejecutadas en medio de dos salidas en falso del grupo. Nunca tocaron “People are strange” ni “The end”, dos de mis otras favoritas.

Al día siguiente me quejé con Ticketmaster. Les mandé dos correos furiosa por el tiempo y el dinero perdidos, pero ellos sólo son responsables de la venta de los boletos, no de la organización, así que quedé en las mismas. Igual me pareció bien haberlo hecho, en especial teniendo en cuenta que una de las razones por la que me mudé para acá es que en mi país nadie se queja cuando le salen con una mamarrachada, ni siquiera en situaciones tan cotidianas y mundanas como éstas. Seguiré pendiente de lo que pase en los próximos conciertos del grupo en México y  averiguaré quiénes organizaron la gira.

De haber sabido que esto iba a pasar, le doy mis entradas a los revendedores que estaban en la puerta del Auditorio y me regreso de una vez a mi casa. Qué burla y qué falta de respeto con los fanáticos. Esto me ha ocurrido sólo dos veces, la anterior fue en el  concierto de Aerosmith en mayo del año pasado en Caracas, por el que esperé pacientemente año y medio. Tan mal organizado estuvo que llegué después de la sexta canción  (Gracias Solid Show por los favores recibidos) La moraleja es que sigo estando en Latinoamérica y siempre va a haber desorden, lo cual no significa que eso esté bien o deba conformarme.

Por cierto, para los curiosos, Krieger no se apareció nunca en Guadalajara. Medios digitales irresponsables de esa ciudad  igual reseñaron que "tocó como nunca" (¿?) Sospecho que tampoco estará en los siguientes. De corazón espero que se mejore, pero, ¿Por qué no cancelaron la gira?

Debí ir a Deep Purple aunque los conociera mucho menos. Lo que es el costo de oportunidad.

viernes, 4 de marzo de 2011

"...en todo caso, había un sólo túnel, oscuro y solitario: el mío"

Ernesto Sábato, "El túnel"


domingo, 20 de febrero de 2011

Más sobre el cierre de la librería Lectura por Antonio Sánchez García de Noticiero Digital

Transcribí textual este artículo de Noticiero Digital, portal venezolano de noticias. Como pudieron apreciar en mi entrada anterior, de más está decir que comparto el sentimiento...

Muerte a los libros, ¡Abajo la cultura!



“Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos”
Heinrich Heine, 1821
“De allí la declaración de guerra a muerte al libro y a la cultura que vehiculizan. Nadie más reacio al engaño y el sometimiento que una persona culta y educada. Nadie más difícil de convertir en adorador de un analfabeta cuartelero que un hombre culto. El cierre de la Librería Lectura nos conmueve a todos. Anticipa la catástrofe que se cierne sobre la industria editorial y el comercio del libro en Venezuela

A Luis Penzini

Se le atribuye a Joseph Goebbels, el todopoderoso espaldero intelectual de Adolfo Hitler, haber expresado públicamente que cuando escuchaba la palabra “cultura” agarraba instintivamente la cacha de su pistola. Pocos sospechan siquiera que Goebbels, un hombre enteco y contrahecho, cojo por haber sufrido en su infancia de una parálisis infantil, de no más de un metro cincuenta y cinco de estatura, imponente voz de barítono, agitador profesional y tan liviano como un jockey – pesaba 45 kilos – había sido un marxista fanático, un comunista convencido, hasta que cayó en las redes berlinesas de Gregor Strasser, un marxista bávaro de la primera hora, derivando al nacionalsocialismo y convirtiéndose luego de caer en brazos del cabo austríaco en el segundo hombre en importancia detrás del Führer.
Que la palabra cultura y el deseo de acabar de un pistoletazo con artistas e intelectuales se hayan asociado para siempre con dictadores, caudillos y autócratas es lógico. Desde que el emperador chino Qin Shi Huang ordenara la quema de todos los libros existentes en China y el enterramiento vivo de muchos intelectuales que se negaron a obedecer la monstruosa orden, en el año 212 antes de Cristo, hasta la estricta prohibición de la libre circulación de todas aquellas obras que quebranten el absolutismo del castro comunismo en Cuba, el odio a los libros y al saber ha sido una constante universal de los tiranos. Como hasta un colegial lo sabe, filosofía significa amor al saber. Y su máxima potencia, la Aletheia griega, significa desvelamiento. De allí el vertebral e inevitable compromiso de la cultura con la verdad, tan profundamente emparentada con la belleza, que todos aquellos regímenes totalitarios montados sobre gigantescos castillos de falacias, fraudes, engaños y medias verdades no puedan menos que tener una profunda desconfianza por quienes piensan y crean con pensamiento y voz propios. Toda vez que la verdad y la belleza viven de la denuncia de la falsedad y la injusticia de la realidad que nos oprime y aspiren a la superación del engaño de las máscaras reinantes mediante la reivindicación de la verdad y el imperio de la justicia.
De allí también que tras del odio a la verdad, al pensamiento, a los intelectuales y a los artistas esté el odio a los libros, el máximo vehículo de la cultura desde tiempos inmemoriales, puestos al alcance de la mano por el maravilloso invento de la imprenta. ¿Cómo olvidar la gigantesca hoguera ordenada por Hitler y Goebbels, hecho ominoso acaecido en la Plaza Bebel de Berlín, el 10 de mayo de 1933? ¿Cómo olvidar la desesperada búsqueda de libros condenados por la Inquisición, hecho repetido hasta el cansancio bajo todos los regímenes dictatoriales y que muchos de nosotros viviéramos en la primera fila de los perseguidos por las tiranías militares de los años setenta y ochenta?
Llevo meses buscando libros que he visto reseñados en las secciones de libros de El País, de España, de Excelsior, de México, de Clarín y la Nación, de Buenos Aires, de La Tercera, de Santiago de Chile. Hubiera querido encontrar El Hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura. Tuve que pedirlo a un amigo que volvía de los Estados Unidos. Recorro sistemáticamente las librerías de Caracas, en donde me llevo dos inmensas sorpresas: no hay novedades, y las pocas que logran sortear el campo minado de CADIVI, del SENIAT, del Banco Central cuestan fortunas inalcanzables para un estudiante universitario o un modesto profesional. Los precios son estremecedores.
En estos días se me vino el alma al suelo al encontrar cerrada la librería que llevaba visitando semana a semana desde hace más de treinta años, y en donde tuve la dicha de conocer personalmente a Jorge Luis Borges, a Vargas Llosa, a Gabriel García Márquez y a tantos y tantos grandes escritores e intelectuales de España y América Latina. Conversar con Walter Rodríguez, un emigrado uruguayo compañero de los naufragios de las dictaduras sureñas, uno de los más informados, cultos y cordiales libreros profesionales de la Venezuela democrática, constituía un bálsamo en estos tiempos de tinieblas. El culpable del cierre de la librería LECTURA no es otro que el teniente coronel que nos desgobierna. Y los fantoches que fungen de ministros de la cultura y a quienes un libro, cualquier libro que no haya sido escrito por Marx, Engels o el Ché Guevara y no contenga una égloga a las glorias del ágrafo cuartelero que nos sume en el oscuro corazón de nuestras tinieblas no vale la pena de ser producido o importado. De allí la declaración de guerra a muerte al libro y a la cultura que vehiculizan. Nadie más reacio al engaño y el sometimiento que una persona culta y educada. Nada más difícil de convertir en fanático adorador de un analfabeta cuartelero que un hombre culto.
El cierre de Lectura nos conmueve a todos. Anticipa la catástrofe que se cierne sobre la industria editorial y el comercio del libro.

http://www.noticierodigital.com/2011/02/muerte-a-los-libros-%C2%A1abajo-la-cultura/

domingo, 13 de febrero de 2011

Chau, Lectura



"Pérez Jiménez los incautaba antes de que salieran. Pinochet los mandaba a la hoguera. En tiempos de Hugo Chávez, hay que reconocer su originalidad, los meten presos. A los libros, pobres, no les va bien con los militares duros"
Tulio Hernández, "Relato de los libros presos" en "Esta es la econoinverdad" (http://econoinverdad.blogspot.com/)

Tengo que confesar que esta entrada fue muy difícil escribirla porque es un tema que me es cercano.  La tengo pendiente desde el domingo pasado y cada vez que me sentaba frente a la laptop, sentía un sabor amargo en la boca. Hoy hice una breve investigación en google y me di cuenta que ya la situación es lo suficientemente grave como para alertar a la Cámara del Libro en Venezuela. En vista de eso, no puedo seguir evadiendo, así que aquí voy. Uno no debe hablar únicamente sobre  lo que le es agradable.
Desde 2003, luego del paro y cuando comenzó el control de cambio en Venezuela, me ha tocado ser testigo incómodo del declive y cierre de varias librerías.  Las librerías y bibliotecas toda mi vida han sido un santuario en el que he encontrado sosiego y en los últimos años, hasta se convirtieron en un punto de encuentro para los amigos.  En Caracas, que es una ciudad particularmente caótica y hostil,  eran de los pocos lugares en los que me sentía tranquila y segura. Ahora son además los que más extraño.
Hace dos semanas, me enteré del cierre de la librería Lectura. No era la que más frecuentaba, pero cuando lo supe pensé que cada vez me estaba quedando con menos sitios que extrañar y los caraqueños, con menos espacios para olvidar el agobio citadino, encontrarse y debatir. La Caracas real y la que existe en mi cabeza están dejando de ser la misma y temo no reconocerla más.
La última vez que estuve allí fue justamente antes de mudarme, en septiembre de 2010. Andaba por Chacaíto, así que aproveché la oportunidad para despedirme del lugar y ver si tenían un título venezolano que me interesaba traerme. Quedé sorprendida por lo desierta que estaba,  como si hubiera pasado un huracán. Aun así, no podía imaginarme que ésa era mi última visita.
No conozco  al señor Walter, nunca tuve oportunidad de hablar con él, pero es una institución dentro del mundo de la literatura y Lectura, no en vano, tenía sesenta años funcionando. En una entrevista  hecha por el periódico venezolano “El Universal” el 8 de febrero de 2011 cita como las razones del cierre el aumento del alquiler del local, la finalización del contrato con el que llegó a Venezuela a regentar la librería y la poca disponibilidad de títulos debido a las trabas que el gobierno  les coloca para  importar. No pueden comprarlos  a dólar libre (mercado negro) así que tienen que pasar por un montón de trámites burocráticos para poder  hacerlo a dólar oficial. Para más colmo, Cadivi (Comisión de Administración de Divisas en Venezuela) no considera al sector libro como prioritario, así que la espera es eterna.  Llegué a estar meses detrás de un libro porque a ninguna de las librerías les habían entregado el certificado de "No Producción", sin el cual no pueden hacer pedidos. Gracias a esto, el 95% de los títulos que salieron en 2010  no llegaron a ese país. Y todavía oigo quejas aquí de que los libros provenientes de España tardan mucho en llegar...

Haciendo referencia al texto que cité de la entrada de Tulio Hernández, el cierre de las instituciones culturales como Econoinvest no ha sido la única vía que ha encontrado el gobierno para secuestrar los libros, también lo ha sido su desatención al sector. Esto me da a entender que lejos de una población preparada prefiere una población sumisa y dispuesta a tragarse las píldoras que le está ofreciendo. Lamentablemente, según los pronósticos,  Lectura no será la última

"Uno se pasa toda la vida preparándose para algo. Primero se enfada. A continuación quiere venganza. Después espera"

Sándor Márai, "El último encuentro"